Hay personas a las que conocemos por sus palabras y otras a las que terminamos conociendo a través de los recuerdos que dejaron en quienes las quisieron.
Yo no tuve la suerte de conocer a Conchita. La vida no nos dio esa oportunidad. Sin embargo, con el paso de los años he descubierto que una persona también puede seguir viviendo en las pequeñas cosas: en una fotografía, en los recuerdos o en una receta que pasa de una generación a otra.
Hoy la recordamos de una manera muy especial. Y no se me ocurre mejor forma de rendirle homenaje que preparando una de esas recetas que fueron capaces de reunir a los suyos alrededor de la mesa. Porque hay personas cuyo legado no se mide por el tiempo que estuvieron con nosotros, sino por el cariño que siguen despertando cada vez que alguien vuelve a cocinar con su recuerdo presente.
Y precisamente por eso quería que esta fuese la primera receta de esta nueva etapa de Estoy cocinando... no me olvides.
Porque cocinar también es recordar.
Cada vez que este rollo de bonito llega a la mesa, Conchita vuelve a sentarse con nosotros durante un instante. Su cocina continúa reuniendo a la familia alrededor de un plato sencillo, generoso y profundamente asturiano.
Esta receta permanece exactamente como ella la preparaba. Mi única intención ha sido escribirla para que pueda seguir elaborándose durante muchos años más.
Ojalá, allí donde esté, le guste este pequeño homenaje.































