miércoles, 8 de julio de 2026

Rollo de bonito de Conchita

 

Rollo de bonito de Conchita

Cuando una receta consigue que alguien nunca se vaya del todo...

Hay personas a las que conocemos por sus palabras y otras a las que terminamos conociendo a través de los recuerdos que dejaron en quienes las quisieron.

Yo no tuve la suerte de conocer a Conchita. La vida no nos dio esa oportunidad. Sin embargo, con el paso de los años he descubierto que una persona también puede seguir viviendo en las pequeñas cosas: en una fotografía, en los recuerdos o en una receta que pasa de una generación a otra.

Hoy la recordamos de una manera muy especial. Y no se me ocurre mejor forma de rendirle homenaje que preparando una de esas recetas que fueron capaces de reunir a los suyos alrededor de la mesa. Porque hay personas cuyo legado no se mide por el tiempo que estuvieron con nosotros, sino por el cariño que siguen despertando cada vez que alguien vuelve a cocinar con su recuerdo presente.

Y precisamente por eso quería que esta fuese la primera receta de esta nueva etapa de Estoy cocinando... no me olvides.

Porque cocinar también es recordar.

Cada vez que este rollo de bonito llega a la mesa, Conchita vuelve a sentarse con nosotros durante un instante. Su cocina continúa reuniendo a la familia alrededor de un plato sencillo, generoso y profundamente asturiano.

Esta receta permanece exactamente como ella la preparaba. Mi única intención ha sido escribirla para que pueda seguir elaborándose durante muchos años más.

Ojalá, allí donde esté, le guste este pequeño homenaje.



Elaboración


1. Preparar el bonito

Limpia cuidadosamente el bonito retirando piel, espinas y cualquier parte oscura.

Pícalo muy finamente con un cuchillo. Siempre que sea posible evita la picadora; el corte manual mantiene mejor la textura y consigue un resultado mucho más jugoso.


2. Preparar el sofrito

Pica muy fina la cebolla y los ajos.

En una sartén amplia añade un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y cocina lentamente durante unos veinte minutos hasta obtener una cebolla muy tierna, transparente y ligeramente caramelizada.

Deja enfriar antes de incorporarla a la mezcla.

3. Preparar la masa

En un recipiente amplio mezcla:

  • el bonito picado
  • el sofrito
  • el jamón
  • los pimientos del piquillo picados
  • las aceitunas verdes muy picadas
  • el perejil fresco finamente picado
  • los tres huevos crudos
  • sal
  • pimienta negra recién molida

Añade el pan rallado poco a poco hasta conseguir una masa consistente, húmeda y fácil de moldear, sin que llegue a endurecerse.

Deja reposar unos veinte minutos en el frigorífico para que todos los ingredientes se integren perfectamente.


4. Formar el rollo

Con las manos ligeramente humedecidas da forma a un cilindro compacto.

Rebózalo suavemente con harina de arroz, eliminando el exceso.

Este pequeño detalle aporta una superficie muy fina que ayudará a mantener la forma del rollo durante la cocción.

5. Sellar el rollo

Calienta una mezcla de aceite de girasol y un poco de aceite de oliva virgen extra.

Cuando esté bien caliente, dora el rollo por todos sus lados hasta obtener un bonito color dorado.

El objetivo es únicamente sellarlo para conservar todos sus jugos.


6. Cocción final

Coloca el rollo en una cazuela.

Cúbrelo con la salsa de tomate casera.

Cuece a fuego suave durante 15 minutos, permitiendo que la salsa impregne el rollo sin necesidad de darle la vuelta.

Una vez finalizada la cocción, deja reposar unos minutos antes de cortarlo.

Como tantos platos tradicionales asturianos, está incluso mejor unas horas después o al día siguiente.


Presentación

Corta el rollo en rodajas de aproximadamente dos centímetros de grosor y sírvelo acompañado de abundante salsa de tomate.

Resulta delicioso junto a unas patatas fritas caseras, un puré de patata suave o simplemente con un buen pan para disfrutar de la salsa.


Un pequeño consejo

El secreto de este plato no está en ingredientes sofisticados, sino en el equilibrio entre ellos y en cocinar sin prisas. Como ocurre con las mejores recetas tradicionales, cada paso tiene su razón de ser y cada familia acaba convirtiéndolo en parte de su propia historia.


Puedes envasar al vacío y congelar.



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