Otra delicia
para el paladar. Cuando visité las ruinas de Saqqarah (Egipto) el guía me comentó,
como anécdota histórica, que hace más de 4000 años los habitantes de aquellas
tierras engordaban aves en una alimentación forzada parecida a la actual con
patos y ocas. Existen frescos donde se muestra. Posteriormente los romanos siguieron
saboreando hígados de oca cebadas con higos, en latín “ficatus” que derivó
posteriormente en “hígado”. Olvidado durante muchos años volvió a resurgir
definitivamente con el Renacimiento francés llegando a la exquisitez que
tenemos hoy en día.