Mostrando entradas con la etiqueta sal de vino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sal de vino. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2014

Milhojas de boletus (Castilla en Tapas XI)

En plena temporada de boletus estamos consiguiendo ejemplares magníficos. Sabor a monte y textura sin igual para divertirnos en la cocina y conseguir tapas tan sugerentes como la que os presento en la XI entrada de “Castilla en Tapas”.
Una mezcla de sabores redonda y una presentación que divertirá a vuestros comensales. Boletus edulis de Vinuesa (Soria), ternera de Aliste (Zamora), queso fresco (Burgos), yogur de leche de oveja de Rueda (Valladolid) y sal de vino de Sardón de Duero (Valladolid) en perfecta armonía.


sábado, 8 de marzo de 2014

Sal de vino Shirah y más…



En esta ocasión vamos a aunar sabores y texturas muy diferentes con los que conseguiremos una tapa que sorprenderá a vuestros comensales.
Aunque parezca decoración uno de los ingredientes más importantes de la tapa es la sal de vino.
Hace años que descubrí esta sal de vino y me pareció un ingrediente único para mis preparaciones por sabor, textura y color. Podéis encontrar sal de vino realizada con diferentes uvas, y cada una con una finalidad concreta. Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Shirah,…, cualquiera de ellas aportarán a vuestros platos o tapas un punto especial que no lograréis con otras sales.
Para la realización de esta tapa he elegido sal de Shirah porque marida muy bien con el sabor del salmón y el queso de cabra.
La historia de esta sal de vino la explican muy bien en Abadía de Retuerta, que aparte de realizar unos de los mejores vinos de España nos regalan el lujo de poder disfrutar de esta fantástica sal.
El origen de esta sal hay que buscarlo en el puerto de Libourne. En el siglo XVII, esta ciudad francesa era la más importante para el comercio del vino en nuestro país vecino. Las travesías marítimas sirvieron para descubrir que la madera era un perfecto aliado para transportar el vino aportándole además aromas y sabores. En una ocasión la sal que se transportaba en un barco se tiñó con vino derramado de uno de los toneles. Como la sal no se podía vender con este color, los marineros prefirieron regalársela a la esposa de un famoso tabernero del puerto, Valentín Corner, quien, para ofrecer un sello particular a su cocina, le añadió especias.

Lo dicho, un lujo en forma de pequeños “rubíes”.