Alguien se sorprenderá de que en esta entrada de “Castilla en Tapas” aparezcan langostinos, todo tiene un porqué. Estos langostinos son más castellanos que muchos de los jamones que nos venden como Guijuelo y luego no han pisado Salamanca en su vida.
Aunque parezca
imposible, a mí me lo pareció cuando lo escuché por primera vez, hace tiempo un
Noruego se empeñó en cultivar langostinos en Medina del Campo (Valladolid) y lo
ha conseguido. Ofrece un producto gourmet pescado en el día y con una calidad
extraordinaria, un langostino fresco en cuyo desarrollo no se utilizan antibióticos,
contaminantes ni sustancias químicas. Muchos de los langostinos que consumimos
provienen de países en los que no se cuida su producción y recorren medio mundo
congelados hasta que llegan a nuestras mesas.
Como habéis
comprobado esta tapa puede entrar perfectamente en el apartado “Castilla en
Tapas”. Bacon y langostinos de tierras castellanas que forman una pareja
sorprendente en plato y en boca.
