Originarias de
América su mejor época para consumir va de abril a septiembre, aunque su
cultivo en invernaderos hace que se pueda consumir todo el año.
Las judías verdes
aportan una baja cantidad de calorías y grasas, de manera que 100 gramos
aportan únicamente 30 kilocalorías, de ahí que por sus beneficios nutricionales
y baja presencia en grasas, sean interesantes en dietas equilibradas, sanas y
de adelgazamiento.
Se convierten
en una buena fuente de fibra, vitaminas (como la provitamina A, vitaminas B2 y
B6, y vitamina C) y minerales (como el potasio, calcio, magnesio y fósforo).
Respecto a su
contenido en otros nutrientes esenciales, debemos destacar que las judías
verdes son ricas en folatos, de forma que su consumo se aconseja en la dieta de
la mujer embarazada.
Lo cierto es
que por los diferentes valores nutricionales que encontramos en las judías
verdes, nos encontramos ante unas legumbres cuanto menos muy saludables, ya que
aportan una interesantísima cantidad de nutrientes esenciales además de fibra,
y sin embargo son bajas en grasas y calorías.
Por su
contenido en fibra soluble es una buena opción a la hora de ayudar a nuestro
organismo a disminuir niveles de colesterol alto, así como para mejorar el
tránsito intestinal y prevenir o evitar el estreñimiento.
Contiene
nutrientes antioxidantes que ayudan a cuidar a salud del organismo, al bloquear
la acción de los radicales libres, y prevenir enfermedades cardiovasculares,
degenerativas y el cáncer.
En esta entrada
las vamos a acompañar de tomate, huevo y jamón ibérico, con un perfecto
resultado de sabor y cromático.