Esta parte de
la merluza merece un rincón especial en cualquier recetario. Su textura tan
delicada y gelatinosa unido a un suave sabor convierten a estas “barbillas” en
un ingrediente de alta cocina. Las encontramos habitualmente de merluza o de
bacalao, aunque se podrían elaborar de cualquier pescado.
Aparecen en la
carta de muchos restaurantes de España, pero sin lugar a dudas el lugar donde
bordan su preparación es el País Vasco.
Las podemos
degustar al pil-pil, rebozadas, en salsa verde, en tapas espectaculares…
Durante bastante tiempo las he hecho en salsa verde, hasta que un día probé a
mezclar el rebozado con la salsa verde. El resultado quedaba bastante más jugoso
y gustaban mucho más.