La delicadeza
de la cigala unida a unas frambuesas en diferentes texturas da como resultado
un plato repleto de contrastes. Color y sabor en cada bocado.
La cigala posee
como características principales en su composición nutritiva, un gran número de
proteínas, menos calorías que el resto de crustáceos y una mínima cantidad de
grasas.
Las vitaminas que predominan en su carne son las relacionadas con el grupo B,
que actúa en el funcionamiento de los sistemas defensivo y nervioso, el
aprovechamiento de hidratos de carbono, grasas y proteínas, además de
intervenir en la formación de glóbulos rojos y síntesis de material genético.
Los minerales destacados en su composición son el potasio, fósforo, magnesio y
yodo.
Las frambuesas
son muy ricas en vitamina C, una vitamina con una importantísima actividad
antioxidante, que ayuda a la hora de prevenir la aparición del cáncer.
También resulta
útil para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Y, además, contiene una
importante actividad antiinflamatoria.