Indispensables
en mi nevera, las anchoas en salazón se convierten en un bocado exquisito en
cualquier preparación. Simplemente presentándolas en un plato con un chorro de buen
AOVE y unos ajos laminados muy finos están para quitarse el sombrero.
Anchoas en
conserva las hay y muchas, el problema está cuando las pruebas y están repletas
de espinas, con un secado excesivo o nadan en un aceite de mala calidad. Por
desgracia algo habitual, incluso comprando conservas de precio elevado.
Tengo el
privilegio de contar con un buen amigo con el que ya hace muchos años redescubrí
Santoña (Cantabria) y su manera tan fantástica de preparar esas delicias de mar
llamadas “anchoas en salazón”. De vez en cuando me acerca a casa algunas
panderetas, repletas de esa delicia, llegadas directamente del fantástico mercado
de Santoña. Un lugar en el que también encontraréis pescados y mariscos del
día, carnes de ganado cántabro espectaculares, verduras buenísimas…
Por todo ello,
y mucho más, le dedico esta tapa muy sencilla de preparar y que sorprenderá a
todos vuestros comensales.
En dedicación
muy especial para Roberto.
Va por ti
amigo!