Estamos ante un hongo que no tiene bonito aspecto ni nombre pero que en el plato es una auténtica delicia gastronómica.
Desde el final
del verano hasta acabado el otoño podemos encontrar este hongo fresco. No dudéis
en probarlo, la diferencia es grande con los deshidratados.
Es un hongo que
hay cocinar siempre. Se puede guardar congelado después de saltear o en
conserva, aunque lo más habitual es desecar los mismos.
La trompeta de muerte es muy aromática y su carne tiene un sabor muy intenso, nos puede recordar a la trufa
negra. Admite muchas preparaciones, puede cocinarse con
carnes, pescados, arroces e incluso en postres. La mejor manera de apreciar su
sabor es saltear con AOVE.