El nombre ya
evoca a monte, a jara, a tomillo y romero fresco. Si tenéis la suerte de conseguir
el animal silvestre obtendréis un plato con unos aromas y un sabor sublimes, si
no, habrá que contentarse con “cazar” uno en el mercado. El resultado también
será magnífico. El toque del bourbon le va a aportar un toque muy especial que, si lo mantenéis en secreto, intrigará a más de uno.